lunes, 6 de junio de 2016

LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS EN SUMERIA, BABILONIA Y ASIRIA: LOS DURMIENTES PROFESIONALES, EXORCISMOS Y DEMONIOS

"Somos del mismo material del que se tejen los sueños" William Shakespeare.

LOS SUMERIOS:


Los sumerios estaban convencidos de que los seres humanos habían sido creados por un conjunto de dioses con la única  finalidad de servirlos y adorarlos. Este pueblo aceptaba el origen divino de los sueños, por lo que en ese mundo regido por las divinidades, la capacidad de interpretar los sueños era muy importante y estaba encomendada a una casta sacerdotal.

En varios  textos hallados podemos leer que el dios inspirador de los sueños solía ser la divinidad personal del durmiente y que conseguía manifestarse en su sueño poniéndose “de pie” sobre la cabeza del soñador. Este es el caso de Eannatum (s. XXV a.C), el rey de Lagash, cuyo dios personal Ningirsu -tal y como se recoge en una tablilla de arcilla-  se había puesto de pie sobre su cabeza mientras dormía para informarle de que en la próxima guerra que iba a mantener con la ciudad de Umma, el rey de Kish no iba a tomar partido por  ningún bando.

Uno de los cilindros.
Queda claro que para los sumerios las premoniciones inducidas en los sueños poseían una gran importancia.

Distinto ejemplo es el poema religioso tallado en dos cilindros (2.140 a. C ) perteneciente a otro rey  de Lagash llamado Gudea donde se narra su sueño. El texto relata que el rey  acudió al templo de la diosa Nanshe, para que le interpretasen los sueños divinos que estaba teniendo. Una vez allí, Gudea presentó sus ofrendas, oró y durmió en el templo. El relato cuenta que la interpretación que se hace de los sueños de Gudea es una orden divina para que construyese  un templo dedicado al dios
Ningirsu de manera que estuviese orientado  en correlación con las “estrellas sagradas”.

Estatua de Gudea, gobernante de Lagash.
Clavo fundacional dedicado por Gudea
a Ningirsu en la construcción de su templo


En una tablilla sobre la muerte de Dumuzi (1750 a.C)  se narra como este dios pastor de Erech tiene un sueño premonitorio donde ve su propia muerte. El dios pastor acude a su hermana Geshtinanna para que le interprete el sueño y ésta le hace ver que ese es su destino. Finalmente un día mientras Dumuzi dormía es despertado por unos demonios que le  capturaran para matarlo, tal y como había soñado.   El  poema de esta tablilla se utilizaba en las ceremonias litúrgicas que hacían los sumerios a final del mes dedicado a Dumuzi conmemorando su muerte. En la mitología sumeria ni los dioses se libraban de morir.


BABILONIA Y ASIRIA:


Paulatinamente fueron llegando oleadas de semitas originarios de la península arábiga a Mesopotamia, y por ende, a Sumeria.
Los semitas que se asentaron en Sumer (como los acadios u amorreos) fueron poco a poco conquistándola. Posteriormente de su mano nacerá  Babilonia y más al norte, Asiria.
La antigua Sumer cambió bajo el dominio semita, aunque si se  conservaron ciertos aspectos de la cultura sumeria.

Al igual que los antiguos sumerios, los reyes babilónicos y asirios se basaban  mucho en los sueños para gobernar su país, emprender construcciones públicas,  o realizar planes de guerra. Tanto los babilónicos como los asirios consideraban a los sueños revelaciones divinas o visiones inducidas por demonios, por lo que la correcta interpretación de los sacerdotes era importantísima.
Un antiguo texto narra cómo al rey asirio Asurbanipal se le aparecía la diosa Isthar en los sueños para encargarle que atacara al pueblo vecino o para animarle cuando se encontraba decaído.
El rey babilónico Nabónido vio en su sueño al dios Marduk y a Sin ordenándole que restaurara el templo de Harrán dedicado al dios Luna-Sin. (Esta ciudad y su culto a la Luna son citados en la Biblia).



Asurbanipal cazando leones.


Nabónido rezando a
la Luna, el Sol y a Venus.

















Al igual que en Sumeria, en Babilonia y Asiria  en los textos se dice que las  deidades se ponen de pie sobre la cabeza del soñador. Sin embargo, a diferencia de Sumeria, en Babilonia los shabru  o “dormidores profesionales” podían soñar a encargo  de una persona que se lo pidiera, en vez de hacerlo la persona interesada en el templo (como se hacía en Sumeria). Por la mañana el baru interpretaría dicho sueño para el consultante. A pesar de esto,  seguía existiendo el método tradicional para quien prefiriese soñarlo el mismo en el templo.
Para los asirios la única manera que tenían para comunicarse libremente con los dioses era a través del reposo.

Cuando Alejandro Magno estaba en Babilonia y cayó enfermo envió a sus generales al templo del dios Marduk para que soñasen el tratamiento que pudiera curarle. Lamentablemente Alejandro murió.

Algunas interpretaciones asirias de los sueños:

Si el soñador vuela repetidas veces lo perderá todo
Si el soñador vuela acompañado de un pájaro recuperara posesiones perdidas
Si recibe una copa vacía indica pobreza futura
Si recibe una olla llena tendrá una familia numerosa
Asir una serpiente indica protección divina

En el mundo babilónico existían tres métodos para evitar el influjo negativo que consideraban que aportaban las pesadillas por ser causadas por demonios:

El primer método consistía en acudir a un exorcista  para que eliminasen al demonio  causante de las pesadillas
El segundo se basaba en relatar el sueño en un trozo de arcilla para luego disolverlo en agua pronunciando unas letanías
Y el último método consistía en solicitar un sueño divino que le revelase como acabar con el mal.

Restos de la antigua ciudad de Harrán.


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